domingo, 2 de enero de 2011

Andaluces

Viendo hace unos minutos mi correo, llegó éste de la mano de una amiga, que sin ser andaluza de nacimiento, lo es de corazón y adopción. Lo que son las cosas, anoche mismo veía en televisión un programa sobre Blas Infante, en el que se hablaba sobre nuestro himno y el significado tan especial de su letra: "sea por Andalucía libre, España y la Humanidad". Ese es el verdadero carácter andaluz: somos Andalucía, somos España y somos el Mundo. Por eso quiero aportar mi granito de arena, harta de que se mezclen churras con merinas, harta de que no se documenten los de fuera cuando hablan de nosotros, mostrando una caricatura grotesca y titiritera de lo que realmente somos, desde este humilde sitio difundo este manifiesto, para que todo aquel que lo lea, sepa realmente cómo somos los andaluces.
"Estoy harto. Tan harto que ya no sé si decirlo, escribirlo, gritarlo, o ponerlo con hache intercalada. Harto de que a los andaluces se nos etiquete de vagos, sin criterio, apesebrados, subsidiados o incultos. Harto de que se nos asocie únicamente con el flamenco, la juerga, los toros y el vino. Harto de Loperas y musho-beti, de cuentachistes, de famosillos de tercera división, de Malayas y Faletes.
Harto de ver en las series de televisión los papeles de criada analfabeta o tontito con acento andaluz (¿y ningún presentador de informativo con nuestro acento?). Harto de ver programas de zapping con el patético programa de Juan y Medio mofándose de nuestros ancianos en busca de pareja, dando la imagen de personajes grotescos. Harto de nuestra imagen de sociedad subsidiada, cateta y sin criterio. Cansado de que se menosprecie nuestro acento. Harto de ver andaluces que únicamente triunfan en el programa de Patricia, Gran Hermano y similares. Harto de Jesulín, de Pozi, de Pantojas y Romerías del Rocío. Harto del risitas y el peíto.

Harto de la duquesa de Alba (a la que hicieron hija predilecta de esta tierra, tócate los pirindolos) de su hija, de sus hijos, de su yerno y sus trajes de flamenca. Harto de toreros que se lían con fulanas, del botijo y la pandereta. Harto, cansado, hastiado, aburrido me tienen.
Ojalá alguna vez los medios se acuerden de los millones de andaluces que se levantan cada mañana para levantar esto, o de nuestros padres y abuelos que emigraron hace décadas a Suiza, Cataluña y País Vasco para trabajar donde nadie quería.
Ojalá quien habla de nuestra incultura se acuerde de Séneca, Maimónides, Averroes, Góngora, Bécquer, Alexandre, Lorca, Juan Ramón Jiménez, Machado, Falla, Zambrano, Picasso, Velázquez, Murillo, Alberti, Carlos Cano, Gala, Luis Rojas Marcos, García Montero, Sabina…
Ojalá se acuerden de que hablamos con acento andaluz abogados, marineros, médicos, albañiles, arquitectos, camareros, taxistas, prostitutas, jueces, enfermeras, empresarios, policías, obreros, agricultores, se acuerden de millones de personas que se parten los cuernos cada día desde Palos hasta el Cabo de Gata, millones de andaluces que siguen haciendo Andalucía más allá de Despeñaperros…
Ojalá este post lo leyera mucha, mucha gente. Ojalá diera la vuelta al mundo, aunque me temo que se quedará perdido en el inmenso océano de internet. También podría suceder que este post se expandiera por la red, que los andaluces lo enlazaran a través de facebook, tuenti o twitter, que se difundiera por email y llegara todos los rincones del mundo, eso ya lo dejo en tus manos."

viernes, 31 de diciembre de 2010

¡Feliz Año Nuevo!


Aquí me tenéis, en mi estado usual, es decir, haciendo el payaso. Aunque los años…y los chascos me van volviendo más formalita, no lo puedo evitar, metida en ambiente me sale la vena cómica. Luego me arrepiento, porque mi imagen queda para la posteridad en fotos y vídeos, pero… ¿y lo bien que me lo estaba pasando?

Por eso, le echo valor y os felicito de esta guisa, deseándoos que el 2011 deje atrás todo lo chungo que halláis tenido y que os traiga toda suerte de bienes, sin que falten las más importantes: SALUD, TRABAJO y AMOR, que todo lo demás viene por añadidura. Y por supuesto, que nunca os falte la alegría de vivir y de compartir todo lo bueno de vuestra vida con los demás. ¡Feliz Año Nuevo!

sábado, 25 de diciembre de 2010

La Luz de Belén


Desde 1990, un niño austriaco enciende una luz en la gruta donde nació Jesús, en Belén y la lleva a Austria, donde, desde Viena, con una hermosa ceremonia se reparte al resto del mundo. El pasado 17 de diciembre llegó a Málaga y se repartió entre todas las iglesias de la diócesis, de manera que todos aquellos que quieran tenerla, sólo tienen que acercarse a su parroquia, con velas o un farolillo para poder tenerla en casa. Es la Vela de la Paz de Belén.

En nuestra parroquia se repartió anoche, en la Misa del Gallo, y muchos íbamos preparados con nuestros farolillos para poder llevarnos un poquito de tan hermoso regalo de navidad.
Por eso hoy quiero aprovechar para poder pasaros a todos un poquito de esta Luz, para que os alumbre no sólo durante estas fiestas, sino durante todo el año, y que os caliente el corazón y os ilumine el camino.

¡Feliz Navidad desde el corazón!

lunes, 20 de diciembre de 2010

El niño bonito


Tal día como hoy, 20 de Diciembre, a esta misma hora, me encontraba yo muy “malita”. Después de nueve meses menos un día, y tras cuatro horas y media intensas horas de parto, a las una de la tarde, venía al mundo mi primer hijo. Así que hoy cumple quince añitos y yo todavía cierro los ojos y puedo ver su ceño fruncido, el mismo que aún suele poner cuando está triste.

Fue un bebé muy deseado, el primer nieto y sobrino de ambas familias, y aunque ciertos miembros se decantaban por la niña, desde primera hora tuve la absoluta certeza que su nombre no sería femenino, puede llamarse sexto sentido maternal, no sé, pero yo le hablaba a mi barriga en masculino.

El embarazo fue fenomenal, desde entonces, siempre digo que es el estado ideal; uno de mis más gratos recuerdos son las “charlas” que manteníamos, yo hablándole y él contestándome con sus patadas.

Así que aquel mediodía, tras siete días ingresada y con parto inducido, vio la luz una de las dos mejores cosas que yo he hecho en mi vida. ¿Qué puedo decir? Que era el bebé más hermoso que había visto nunca. Después de meses imaginándome su carita, era sencillamente…perfecto. En aquella larga semana de espera en la que por las noches subíamos a ver a las compañeras que ya habían dado a luz, siempre pensaba al ver a sus niños: “¿Será el mío como éste, tan bonito?” Y cuando lo tuve en mis brazos no podía dejar de mirarlo, era infinitamente más lindo de lo que yo pude imaginarme.
Era un bebé tranquilo y feliz, se entretenía solo durante horas y apenas lloraba. El bebé dio paso a un niño alegre y extrovertido, con una precocidad extrema en el aprendizaje del habla, con sólo un año mantenía unas conversaciones que dejaban boquiabierto al personal; también poseía un don más que especial para las artes escénicas, del que todavía hace gala. Ahora, el niño está dando paso a un joven sensible, reflexivo, cariñoso, amante de la lectura, con una facilidad extraordinaria para las matemáticas (en eso ha salido al padre) y para la informática. Su gran don, la serenidad, tiene un temple que ya quisiéramos la mayoría y una creatividad extrema.

Hoy mi niño bonito cumple quince años, y espero que ese joven que va tomando forma, de paso, con el tiempo, a un hombre de bien, responsable y trabajador. Esa es mi tarea, a la que me comprometí desde que nació, pero he de reconocer que no ha sido una tarea ardua, porque él me lo ha puesto muy fácil.

¡Felicidades, mi tupi-tupi!

domingo, 12 de diciembre de 2010

TE-COA-TLA-XOPE


Cuenta la tradición que en el 9 de Diciembre de 1531, iba el indio Juan Diego a escuchar misa al Convento de Tlaltelolco, y al llegar al pie de monte Tepeyac, oyó un canto de pájaros y una voz que lo llamaba, subió a lo alto donde se le apareció la Virgen María que le pidió que fuera al Obispo y le dijera que construyera un templo en su honor.

Juan Diego fue presto a dar el recado al Obispo Zumárraga, pero éste no le hizo mucho caso y le pidió que fuera otro día. Juan regresó al Tepeyac bastante decepcionado pero la Virgen le pidió que lo intentara al día siguiente.

Así lo hizo, y esta vez, el Obispo le pidió una señal, era el día 10. Juan Diego corrió a decírselo a la Señora pero Esta le pidió que regresara al día siguiente para entregarle la señal. Pero el indio no pudo hacerlo, porque su tío, Juan Bernardino, cayó muy enfermo. Así que el día 12, estando Juan Bernardino moribundo, Juan Diego se apresuró a traerle un sacerdote de Tlaltelolco, y al llegar al cerro decidió pasar por el lado este para no encontrarse con la Virgen, para poder atender primero a su tío. Cuál fue su sorpresa cuando la vio bajar y salirle al encuentro. El indio le pidió disculpas y la Señora le dijo que no se preocupara por su tío, que éste sanaría pero que él subiera a lo alto del cerro y recogiera unas hermosas flores que habían brotado y que se las llevara al Obispo como señal, para que éste viera y cumpliera lo que Ella había pedido. Juan cortó las flores y las colocó dentro de su kilma y corrió hacia la casa del Obispo.

Cuando llegó ante Fray Juan de Zumárraga, obispo de la ciudad, le contó los detalles de su cuarta aparición y desplegó su manto y, ante el asombro de los allí presentes, las flores cayeron al suelo, impregnando la estancia de un maravilloso aroma y todos vieron con enorme sorpresa la imagen de la Virgen estampada en la burda tela del manto.

Ese mismo día, la Virgen curó a Juan Bernardino, tío de Juan Diego y le contó lo que le había pedido a su sobrino; al hablarle en lengua azteca dijo “te-coa-tla-xope”, que quiere decir “aplastará a la serpiente de piedra”. En tiempo de Moisés y muchos años después un gran cometa recorría el espacio. Tenía la apariencia de una serpiente de fuego. Los indios de México le dieron el nombre de Quetzalcoatl, que significa “serpiente con plumas”. Tanto miedo les daba que le ofrecían sacrificios humanos y le hacían ídolos de piedra, en forma de serpiente emplumada, a los cuales adoraban.

Después de ver la sagrada imagen y leer lo que les dijo, los indios abandonaron sus falsos dioses y abrazaron la Fe Católica. Ocho millones de indígenas se convirtieron en sólo siete años después de la aparición de la imagen.

Los españoles al oír a Juan Bernardino les sonó como "de Guadalupe”, de ahí proviene la advocación a la Virgen.

Hoy es 12 de Diciembre, festividad de Ntra. Sra. De Guadalupe, para mí es un día muy especial, porque es el día de mi santo, y el de mi madre también. Y mi bisabuela se llamaba igual. Siempre he estado muy contenta y orgullosa de mi nombre, ya que por lo menos, aquí en España no es un nombre muy usual. Algunas personas se confunden y me dicen Lourdes, lo que me resulta rarísimo, porque no entiendo la confusión. He conocido personalmente sólo a siete mujeres más con mi nombre: mi madre, una vecina, dos compañeras del colegio (en 8º de EGB coincidimos las tres juntas en clase), una amiga religiosa, una chica que coincidió conmigo en una tienda y una monitora que tuve en mantenimiento físico. Para los extraños soy Guadalupe, para mis amigos, Lupe y para mi madre (y mis vecinas), Lupilla. De lo que más presumo de mi casa es de un lienzo enmarcado con la imagen de mi Virgencita que un amigo me trajo desde Méjico.
Hace años que la historia de Juan Diego me encandiló y hoy quiero felicitar a mi madre, en primer lugar y a todos los que compartimos este precioso nombre, mujeres y hombres (sí señor, que también los hombres pueden llamarse Guadalupe), a todos los Lupes de Méjico, país hermano que espero algún día la Virgen me permita visitar. Y no me olvido de mi “hermano mayor” Antonio, a quien la Señora siempre lo acompaña desde el día en que nació, y que fue quien me regaló este hermoso lienzo, para él unas mañanitas bien cantadas en el día de su cumpleaños.

Espero que paséis un lindo día y que no olvidéis que la Virgen siempre nos acompaña, ¡muchísimas felicidades!

domingo, 28 de noviembre de 2010

¡Marana tha!


Domingo, 28 de Noviembre de 2010. Para muchos, un domingo más de un fin de semana más. Sin embargo, para todos los cristianos del mundo es un día muy especial: es el primer domingo de Adviento.
Desde hoy hasta la madrugada del 25 de Diciembre, para todos nosotros se inicia un periodo de renovación, de conversión, de esperanza y de alegría.
Nos ponemos manos a la obra para renovar nuestro interior, sacando y tirando todo aquello que se ha convertido en un lastre para nuestro vivir. También remozamos todo lo hermoso que teníamos guardado y sin usar desde hacía tiempo.

Reconvertimos nuestra apatía y desgana, hartos de nadar contracorriente, con renovadas fuerzas, para poder alcanzar la meta, ésa que se nos muestra como un niño recién nacido, símbolo de la esperanza de nuestro mundo.
Tenemos la obligación de contagiar esta alegría a los demás, de compartir este inmenso tesoro que es la fe con los que nos rodean, especialmente con los más pequeños, aquellos que son capaces de aceptar este regalo sin prejuicio alguno, sólo con la inocencia y la ilusión de lo que son: niños.

Para ello, un símbolo en forma de abeto repleto de todos sus deseos, a los que sumamos los de este humilde grupo de catequistas cuya única esperanza es que la Luz de Cristo esté por siempre encendida en un rincón de sus corazones, para no apagarse jamás. ¡Marana tha!

jueves, 11 de noviembre de 2010

La caja de música


“Lo que no se llevan los ladrones, aparece por los rincones”. Así reza el dicho, y acabo de comprobar que es una verdad como un templo. Andaba yo como loca, a mediados de junio pasado, buscando esta vieja fotografía, a resueltas de las tribulaciones de mi hijo mayor, entre exámenes de fin de curso, trabajos de tecnología y, para más inri, un baile para la asignatura de Educación Física, o como se llamaba en mis tiempos, una tabla de gimnasia. Estaba el pobre un tanto agobiado entre libros, apuntes y ensayos del dichoso bailecito.

Entonces me acordé de esta linda fotografía de mi baile particular, y corrí veloz hacia el álbum de fotos y ¡oh!, la fotografía no estaba. Removí Roma con Santiago, busqué por todos los cajones y estanterías, entre las páginas de los libros, en mi vieja caja de lata repleta de recuerdos,... y nada, la fotito sin aparecer. Pregunté a antiguas compañeras de clase si conservaban alguna copia pero nada, mi gozo en un pozo.

Y heme hoy aquí, cinco meses más tarde, cuando ordenando armarios para el cambio de temporada y, ¡voilà!, aparece en el fondo del cajón una bolsita con varias fotos, entre ellas, ésta que guarda grandes recuerdos.

¡Qué barbaridad! Tiene la friolera de ¡veintinueve años!, y al observarla detenidamente puedo volver a sentir las emociones que sentí aquellos días. Lo que me resulta más curioso es la coincidencia en edad: los benditos catorce años, sólo que yo estaba en 1º de BUP y él en 3º de ESO. La diferencia: que nosotras para nada estábamos agobiadas, y eso que también teníamos exámenes finales y todo lo demás. Pero eran otros tiempos, tiempos de cambio, de incipientes aperturas a modas venidas de allende los mares.

La clase se organizó por grupos y cada uno preparaba su coreografía, siendo obligatorios los ejercicios de voltereta hacia delante y detrás y el pino; éste último fue motivo de cachondeo en el grupo ya que éramos ocho y sólo cuatro hacían el pino mientras las otras cuatro las sujetábamos por los tobillos; como mi compañera era más bajita que yo, en los ensayos, al sujetarla, la levantaba del suelo cual jamón ante las risas del resto. En cuanto al estilo, libre, y a nuestra disposición todo el arsenal del gimnasio: aros, pelotas medicinales, cintas,…

Cada grupo eligió su música; nosotras que fuimos muy cucas, escogimos “La caja de música” una pieza instrumental preciosa, a piano, interpretada por Mari Cruz Soriano, muy propia para la ocasión por su marcado ritmo.

La elección del resto de los grupos fue de lo más variopinta: desde la banda sonora de Star Wars (la original, con sonidos de disparos láser y todo) que Mariló y Brigie interpretaron con espadas de plástico y maquillaje de purpurina hasta lo último de aquellos maravillosos años 80: “Enough is enough” de Barbra Streisand y Donna Summer.

¡Aquello fue la bomba! Lo mejor de todo, los ensayos. Aún recuerdo aquella tarde en la que toda la clase bailábamos esta canción en la clase, la mayoría, en lo alto de las mesas, al más puro estilo Fama (la original y verdadera, la de los 80), con el radiocassette a toda pastilla, cual clones de Leroy y Coco. Y es que eran los tiempos de las cintas de cassettes, sí, sí, aquellas que se enrollaban con el boli bic, los walkmans eran auténticos ladrillos en comparación con los ipods actuales. ¿Y quién no recuerda a algún pinta con el “loro” encima del hombro?

La indumentaria: mallas negras (aunque hubo alguna blanca y roja), medias a juego (no recuerdo haber roto más pares en mi vida) y zapatillas blancas. Había una tienda en el Pasaje Heredia, especializada en mallas que aquel mes de mayo hizo su particular agosto. En cuanto al peinado, mi grupo escogió un trenzado de espiga con raya en medio que se llevaba mucho en aquellos años. Lo curioso es que mi amiga Anlli y yo nos hicimos el recogido la tarde antes del “estreno” y aquella noche casi no dormimos para no despeinarnos dando vueltas en la cama.

¡Vaya recuerdos! Yo, que soy optimista y dicharachera por naturaleza, no puedo evitar sentir nostalgia al ver ésta u otra foto. Y es que eran tiempos “ignorantes”, en el sentido de que nuestra única obligación y preocupación era estudiar. Ahora, que estoy llegando al ecuador entre los cuarenta y los cincuenta, me percato que las risas han dado paso a la madurez, y que seguramente, aunque éstas son menos cuantiosas son más apreciadas. Yo sólo me conformo con que por lo menos, haya una al día, como los plátanos.