sábado, 3 de junio de 2017

Mi mejor receta 2º parte





Como madre, llevo grabados a fuego los recuerdos más hermosos que se puede tener. Pero esta vez, mi ánimo no alberga nostalgia sino un sentimiento parecido a liberación. Y es curioso. Y sano. Aunque sea madre hasta el último hálito de mi vida, como persona, ha llegado el momento de dedicar tiempo a otras facetas de mi persona. Y es liberador.

Ayer se graduó mi hijo pequeño, aunque el calificativo le queda ídem porque nos ha sobrepasado a toda la familia en estatura. Ya no quedan niños en casa. Mi casa es ya una casa de adultos, aunque dicho con la boca chica porque las hormonas no terminan de ponerse en su sitio todavía.

Siempre defendí la máxima de “para atrás, ni para coger impulso” pero el tiempo y las circunstancias me han hecho ver que esto tiene sus matices, pero sí, siempre hay que mirar hacia delante, y con ilusión. ¿Qué le deparará el destino a mi “pequeño” clon?

Espero que mucho bueno, logrado con esfuerzo, con ilusión, con ganas, con entusiasmo. Y su alguna vez fallan las fuerzas, ahí estaré yo para empujar un poquito, como quien no quiere la cosa. Bueno, estaremos su padre y yo, porque esto es una tarea en común.

Pensé titular este post “Versión 2.0” pero no creo que sea justo. Mis hijos, aunque parte de mí, no son una versión mejorada de mi misma o de su padre, aunque tengan cosas de ambos, eso sí, mucho mejores. Digamos que han salido “más guapos que los padres”. Ellos son personas únicas y se encuentran en el punto de ir forjando su destino por si mismos aunque nosotros nos situemos en la retaguardia. Espero, con la ayuda de Dios, verlos convertidos en hombres de bien.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Creer, confiar, amar, con espinas o sin ellas

Creo en un Dios que me ama, creo en un Dios que me salva, creo en un Dios que se hizo hombre y dio su vida por mí. Creo en un Dios que está dentro de mí, para que saque lo mejor de mí misma; que está por encima de mí, para que pueda mirar al horizonte; debajo de mí, para que no caiga; a mi alrededor, para que no olvide a mis hermanos.

En Él me muevo y existo, Él es la razón de ser yo misma, con mis virtudes, con mis defectos, con mis éxitos, con mis fracasos, porque a pesar de ellos, Él me quiere tal y como soy. Creo en Dios Padre, que como tal, me hizo libre, libre para hacer lo que yo quiera, y como padre se preocupa cuando me alejo, y me espera con los brazos abiertos cuando regreso, sin preguntas, sin reproches, sólo con amor, un inmenso amor, de tal manera que junto a Él no supongo, no adivino, no imagino, solo confío y amo.

Me gusta hablar con Él, cuando camino por las calles, cuando realizo mis tareas, cuando vuelvo a nuestra Casa y, allí, delante de Él, en íntimo silencio, a media luz, entablamos intensas conversaciones llenas, como no, de inmenso amor.  Me gusta escuchar su Palabra, porque en Ella, como un padre habla a un niño, me aconseja y me cuenta lo fácil que es vivir el amor, a los demás, a este mundo maravilloso, a mí misma.

Creo en esta vida, porque es un regalo que Él me hizo y creo en la Vida Eterna que no es sino plenitud de ésta que estoy viviendo. Creo en un Dios que me ama, creo en un Dios que me salva, creo en un Dios que se hizo hombre y dio su vida por mí.

martes, 26 de julio de 2016

Peregrinos

Hay caminos deseados y hay caminos inevitables. Hay caminos planificados y hay caminos imprevistos. Hay caminos compartidos que recorres en la más absoluta soledad y hay caminos en solitario donde siempre vas acompañado. Hay caminos agradables y otros que no lo son. Hay caminos queridos y hay caminos temidos. Hay caminos exteriores y hay caminos interiores, hay caminos de ida y hay caminos de vuelta. Todos los caminos son diferentes aunque recorras la misma ruta.

Hay caminos sencillos y hay caminos complicados, hay caminos fáciles y hay caminos difíciles. Hay caminos exitosos y hay caminos que son un absoluto fracaso. La diferencia entre unos y otros se haya en nuestra capacidad de vaciar nuestra "mochila" de todo aquello que nos impide crecer, madurar como personas, amar sin condiciones, perdonar sin límites. ¿Estás dispuesto a emprender tu propio camino?

viernes, 1 de enero de 2016

¿Me acompañas?


Son las diez de la mañana, en casa todos duermen; bueno, todos no, aún hay quien no ha aparecido y servidora ya anda en pie, pero no desde hace mucho.

Bueno, estrenamos otro año. A ver cómo se nos da. Porque depende de cada uno, también de la vida, de cómo se vaya dando por lo que únicamente debemos VIVIR, que no es poco.

Con el tiempo voy aprendiendo a no comer ansias, a vivir a corto plazo, a distancias cortas y la vida me va guiando, quiera o no quiera.  Siempre me emociono al comer las uvas, no puedo evitarlo y me pregunto que nos traerá cada nuevo año. Llegados a estos inicios del 2016, sólo pido salud, para los míos y para mí misma, lo demás ya se irá dando, sin prisa pero sin pausa.

Ya no sueño sueños imposibles y voy disfrutando de los pequeños placeres que me da la vida; por lo pronto, éstas han sido unas navidades muy especiales, unas navidades EN FAMILIA, con mayúsculas; no sólo con la mía propia, que es ya de por si una bendición, el mejor regalo que me pudo traer el Señor sino también por los momentos compartidos con los amigos, esa “familia” que escogemos voluntariamente y que nos acompaña en la cotidianidad. Una mesa compartida con aquellos a los que quieres y te quieren, con los que estás cómoda simplemente siendo tú misma es el mayor de los placeres y el mejor de los regalos. 

Si me preguntan “¿eres feliz?”, respondo: “sí, lo soy”, a pesar de mis miedos, de mis inseguridades; la felicidad no es efímera, simplemente está compuesta de pequeños momentos, de instantes preciosos, de reencuentros largamente deseados, de compartir una buena botella de vino delante del Portal de Belén, de sentirse en paz. Aún nos queda la visita de sus Majestades de Oriente, pero yo ya he recibido todo lo que pedí y me siento agradecida.

Os deseo todo lo mejor en este año que empieza: mucha salud, fuerza para luchar, ganas de soñar, ilusión por vivir y que la esperanza de un mundo mejor os acompañe siempre en vuestro día a día. ¡Feliz 2016!

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Esencia

Iba a empezar diciendo "hemos sobrevivido al 2014", pero releyendo aquellos deseos que pedí con cada campanada del año que ya termina me parece injusto.  Gracias a Dios, se han cumplido casi todos por lo que no debo ser desagradecida.
 
Así que ahora lo único que pido es VIVIR, que no es poco ya que ahora estoy empezando a comprender que en esta vida todo es cuestión, bien de suerte, bien de voluntad, o mejor dicho, de voluntades y que las cosas se dan o no.
 
Eso sí, pongo por bandera mi entusiasmo, mis esperanzas y mis sueños "imposibles", esos que vuelven locos a mi círculo de confianza y por los que mi corazón y mi pensamiento vuelan muy, muy lejos aún teniendo los pies bien anclados en el firme pero ¡cómo soñar es tan bonito!
 
Sólo me resta desearos lo mismo, que seáis fuertes, confiados, agradecidos, esperanzados.  Recordad: LA VIDA ES UNA AVENTURA, ¿estáis dispuest@s a vivirla? ¡Feliz 2015 a todos!

sábado, 6 de septiembre de 2014

No es un adiós



La vida es un camino de vuelta. De Dios venimos y a Él volvemos.  Nuestra vida no es más que un peregrinar más o menos extenso por este mundo intentando dejar huella fecunda a nuestro paso hasta que volvamos a nuestro origen.  Por eso, Dios manda ángeles a la Tierra, dándoles forma humana para que nos ayuden a no perdernos durante nuestro viaje. 

Nosotros tuvimos la suerte de conocer a uno de ellos y de compartir con él una etapa en la que el exceso de señales podría habernos confundido y habernos hecho tomar un rumbo equivocado.

Durante el tiempo que nos acompañó nos enseñó a reconocer las señales correctas: el sentido de la amistad, el significado de pertenecer a una gran familia que, con pies de barro, tiene sus ojos puestos en la luz de Cristo y con ello, el compromiso de pasar el testigo; de muchos de nosotros fue, además, testigo de nuestro compromiso de vida.  Luego, nuestras rutas se separaron aunque siempre mantuvimos la esperanza de volvernos a encontrar en diferentes etapas del camino. Y así ocurrió.

Sin embargo, hoy es un día agridulce pues cuando un ángel realiza su cometido con éxito, Dios lo llama de nuevo a su presencia; y los que seguimos caminando sentimos cierto vacío en nuestro corazón, aún a sabiendas que ahora hay un ángel más en el Cielo que seguirá velando por nosotros, de hecho, si prestamos atención podemos sentir el roce de sus alas; pese a ello, el sentimiento de nostalgia es inevitable.

Pero la nostalgia se vuelve gozo y la lágrima, sonrisa al recordar los bellos momentos compartidos: la excursiones al arroyo Toquero, los campamentos en Tolox, las fiestas en la guardería, las partidas de ping pong tras el altar de la iglesia o las tardes de verano en el patio, las verbenas de San Juan con sus sainetes de los Álvarez Quintero,  los champiñones al ajillo en Casa Galindo,…

Por todos estos recuerdos y por muchos más, esto no es un adiós, simplemente es un hasta luego, pues la esperanza de volver a encontrarnos, más tarde o más temprano mantiene la ilusión de seguir sembrando en nuestro camino con el anhelo de ser huella para los que sigan nuestros pasos. Descanse en paz, D. José Carretero Ruiz, aunque para nosotros es y será siempre, Pepe el cura.

martes, 15 de abril de 2014

Un giro de tuerca

Es que no tenemos remedio.  En mi tierra hay una expresión que dice así: "Culo veo, culo quiero", de la que no hace falta explicar qué es lo que quiere decir de lo obvia que es. Uno de los múltiples motivos que nos llevaron a la crisis que todavía estamos soportando y a la que no parece vérsele el fin fue que nos inculcaron la idea de que "tú vales, tú puedes, tú te lo mereces, ¿a qué esperas?", y así nos ha ido; las vacas engordaron a más no poder (unas más que otras) y de tanto engordar... explotaron.  Vivíamos en el paraíso terrenal, adormecidos por cantos de sirena, sin escuchar el chirriante prevenir de los Pepitos Grillo, esas voces que nos decían que aquello no era normal, que todo lo que sube, baja y que nada es eterno en esta vida, y lleguó el declive. Y a más de uno lo cogió desprevenido y así nos va ahora.

Lo fácil que es acostumbrarse a lo bueno y lo difícil que es al contrario, ¿verdad? y, sin embargo, ¡cuántas familias han tenido que acostumbrarse no ya  a lo que tenían "antes de" sino todavía más bajo, incluso rozando los límites de la pobreza o sobrepasándolos.

Nos acostumbraron a la opulencia, después nos hablaron y obligaron a la austeridad, eso sí, sin dar ejemplo, aún  siendo con éste como mejor se enseña. A veces pienso que somos como  las piezas de una partida de ajedrez que juegan unos pocos y todos nos movemos para adelante o para atrás según su voluntad.

Hoy me quedé a cuadros viendo un anuncio publicitario en televisión, no me acuerdo exactamente que vendía pero el lema que aparecía escrito (que no hablado) decía así: "lo quiero, lo tengo", ¡ole, con un par! Eso se llama aprender de los errores.  Es para coger a unas pocas de esas malvadas sirenas y espetarlas una detrás de otra.  Desde luego que el publicista se quedaría tan a gusto.  En conclusión: seguimos en las mismas. Y es que el hombre es el único animal que tropieza dos (y tres, y cuatro,...) veces con la misma piedra.

En fin, yo doy gracias al cielo primero, porque no estoy para tantos dispendios y, segundo, por tener sentido crítico...o al menos, eso creo.