jueves, 3 de febrero de 2011

Mi pequeño clon


Este era mi plan para el 3 de Febrero de 1999: Levantarme a las 8:30 de la mañana, despertar a mi niño, desayunar y bajarlo a la guardería. Después, subir y recoger la casa, además de preparar unas lentejas para él; recogerlo de la guardería a las 13:30 e irnos a casa de los abuelos, ya que mi suegro había ido a recoger espárragos para que yo pudiera comerme un buen plato de aliño, pero… el plan cambió en cuestión de minutos. Me quedé en la primera parte, o sea, levantarme, cuando de pronto… ¡ups! ¡una contracción! ¡y a los diez minutos otra! ¡y otra! Vaya, ¡pero si todavía faltan seis días! ¡No puede ser!

¡¿Cómo que no?! ¡Claro que pudo ser! Y es que mi pequeño clon era y sigue siendo así de impaciente. Tantas ganas de venir al mundo, como las mías de ver su carita, después de un embarazo bastante mocoso y más cansado que el primero. El papá no daba crédito a sus oídos cuando lo llamé por teléfono, salió zumbando de la oficina y cuando llegó a casa sólo se le ocurrió preguntarme: “¿Estás segura?” ¡Hombre, claro que lo estaba, y tanto! Así que pusimos pies en polvorosa, rumbo al hospital, con parada necesaria en casa de los abuelos y con “bastante” equipaje en el coche: mi bolsa con lo necesario, otra para mi hijo mayor mientras se quedaba con los abuelos y… ¡la olla con las lentejas a medio hacer para que las terminara mi suegra!

Y a partir de ahí todo fue correr, tanto, tanto, que a las 13:10 del 3 de Febrero de 1999 nacía mi segundo hijo. El parto fue rápido e intenso, con un pequeño contratiempo al final que fue solventado con rapidez por parte del equipo médico y mi pequeño nació sano, fuerte y ¡con muchísima capacidad pulmonar!

Lo primero que recuerdo de él no es su cara, sino su llanto; llanto que es, aún hoy, identificable desde por lo menos cien metros a la redonda; lo segundo que recuerdo es su carita enfadada y arrugada, ¡y aquella mata de pelo negro azabache! En la memoria aún la cabecita pelona de su hermano, me llamó muchísimo la atención, tanto que cuando vino mi marido lo único que pude decirle fue: “¿Has visto al niño? ¡Qué feo es!”

Pobrecito mi niño, con lo guapo y la cara de machote que tiene, con unos ojazos que quitan el sentido, pero el pobre pasó mucho para nacer ya que traía dos circulares al cuello. Mi padre se enfadó con el comentario, ¡mira que decir que el niño era feo!

El tiempo fue dándole la razón, y como todos los bebés, fue cambiando para mejor, cada día estaba más gordo y espabilado. Fue un bebé bueno, comilón pero llorón un rato largo. Risueño y alegre casi las veinticuatro horas del día, pero cuando se le soltaba la vena, se le veía hasta la campanilla. Quitarle los pañales fue todo un reto, si no que le pregunten a mis vecinas, pero lo peor, lo peor, fue quitarle el chupete, el “pete” como él decía; aquello nos costó un fin de semana de insomnio con el grito lastimero de “¡¡¡quiero mi peteeeee!!!”

Nació el año que se estrenó la película “Tarzán” de Disney y recuerdo que llevamos a mi hijo mayor, que tenía tres añitos, a verla, dejando al peque al cuidado de mi madre. Cuando apareció la escena de Tarzán bebé, mi marido y yo nos miramos con el mismo pensamiento, era clavadito a nuestro bebé, por eso en su primer cumple la tarta iba decorada con la visión disney del personaje de Edgar Rice Burroughs.

Desde chiquito ha dado muestras de su carácter impulsivo y apasionado, pero con un fondo honesto y justo que muchas veces me hace recordar al santo que le prestó el nombre. Es muy generoso (nos recuerda mucho a mi padre), siempre quiere invitarnos y le irrita mucho la injusticia, tanto que a veces me pregunta cosas que no sé como explicárselas.

Es alegre y extrovertido, con un puntito de timidez. Nunca lo he visto más feliz que el día de su Primera Comunión. Estuvo radiante desde que se levantó hasta que se acostó, con un color sonrosado y una cara de felicidad como nunca había tenido.

Yo soy la única que le encuentro parecido físico con su hermano (ese es el don de las mamis), para los demás son muy diferentes. Por eso, solemos decir en broma que nuestros hijos no vinieron por el cauce normal sino que nos arrancaron un pelo a cada uno y clonaron uno parecido a mi marido y otro a mí, de hecho tengo un amigo que cuando nos vemos no para de reírse mirándonos, preguntándome que por qué no le puse al niño Lupito por nombre. Le riño cuando se porta mal, pero en mi interior no dejo de sorprenderme porque veo mi reflejo en él cuando tenía la misma edad. De ahí viene lo del clon.

Mi niño hoy cumple doce años, ya le queda muy poco para ser un adolescente en toda regla; el año que viene comienza la Secundaria, a ver qué tal lo llevamos, él y yo, porque es un poco cabezón cuando se le atascan los deberes. Es zalamero, cariñoso y detallista, va a ser un conquistador nato, lo intuyo. Adora a su hermano, con el que discute todo el día pero sin el que no puede vivir. Magnífico estudiante, al que sólo le hace falta un pelín de paciencia y constancia. Tiene un fondo de un valor incalculable, para lo que se cuece hoy en día, es, como dice un amigo mío, oro puro.

Como todas las mamás, espero verlo hacerse un hombre de bien, los pasos van yendo por buen camino y, como dije de su hermano, no me lo ha puesto difícil.

Por eso hoy quiero felicitarle desde aquí y desearle un día inolvidable, ¡felicidades con todo mi amor, mi Pablete!

4 comentarios:

CARMEN dijo...

Muchas felicidades a tu peque!!
Como pasa el tiempo.
Me ha encnatado la historia...jejej
muchos besos y una tarta estupenda.

♥Alicia dijo...

Feliz, feliz en tu día
Amiguito que Dios te bendiga
Y que cumplas muchos maass...

Mi querida Amiga mientras leía tu post reía y lloraba. ¡Cuántas emociones!
Feliz Cumpleaños para tu Cloncito, que sea el comienzo de un año muuuyy feliiizzz.
Besos para tí, tu marido y familia.
Dios les bendiga!!

Iris dijo...

Muchas felicidades a tu Pablete y a ti mamá!

Como me he reído con la olla de lentejas!! Y es que de verdad que cada día me convenzo más de donde tienen tus peques esa vena teatral, jeje, si es que viven con una cómica en toda regla!!!

Muchos besos!!

PD: aun no te hice un regalillo para tu cumple blog, por eso que ya sabes, que me tiene absorta, pero está en marcha.

Alcantarisa (cocinando en mi isla amarilla) dijo...

¡¡Qué bonita entrada Lupe, cómo me has emocionado!!!!
Feliz cumpleaños a tu niño, que ya no es un niño, ya es un chico... en 2 días todo un hombre!

Un besote.