sábado, 25 de junio de 2011

¡Hasta siempre!

Aún hoy ando con el corazón encogido por la emoción. Ayer fue un día intenso, intensísimo, de esos que se recuerdan siempre.


Por la mañana celebramos la graduación de mi hijo pequeño y sus compañeros. Ya han acabado la Primaria y el próximo septiembre iniciarán una nueva etapa de sus vidas.


La mañana fue muy sentida, con una fiesta cortita pero con mucho encanto. Los papás tanto de 3º de Infantil como 6º de Primaria pudimos compartir con nuestros hijos un momento clave de su existencia. Cada curso preparó una actuación especial y particular para compartir con el resto de sus compañeros y, después, la fiesta continuó hasta las una de la tarde en cada aula con su tutora.


Pude sentir mucha alegría, mucho cariño y muchas lágrimas, sobre todo de los alumnos de 6º. Ya han dejado de ser los más grandes del patio y vuelven a convertirse en los más pequeños con su paso a Secundaria. A sus doce años cumplidos o por cumplir, ya empiezan a romper el cascarón y los niños van dejando de serlo para convertirse en adolescentes, que afrontan la ESO, como ellos dicen, con mucha ilusión pero también con cierto nerviosismo e incertidumbre ante lo nuevo.

Pero la tarde nos deparaba lo mejor y más emotivo. Veintinueve chicos y chicas, alrededor de los dieciséis años, entre ellos, mi hijo mayor, celebraban su graducación de 4º de ESO. Veintinueve jóvenes que nos hicieron pasar una tarde-noche pletórica de emoción y muchas lágrimas.


Creo que ninguno de los padres nos imaginábamos el momento tan… mágico que íbamos a vivir y sólo puedo describirlo a modo de flashes encadenados de una emoción intensa: la entrada al acto de toda la clase, en parejas, entre aplausos y nudos de garganta; las palabras emocionadas de Isabel, la Directora y tutora de ellos en 5º y 6º; el discurso de Sergio, su tutor durante estos últimos cuatro años, con su estilo sobrio pero sincero; el homenaje emocionado y emocionante de Pedro, profesor y Jefe de Estudios, con su semblanza de tantos magníficos momentos vividos; el agradecimiento por parte de toda la clase a todos y cada uno de los profesores que han tenido durante estos doce años; el sorprendente flashmob de los alumnos de 3º al ritmo del “I´m a number” de Robert Ramírez; esas veintinueve rosas rojas, una para cada mamá; la entrega de orlas y diplomas y, como colofón, su paso por el colegio desde aquellas fiestas de fin de curso, carnavales, días de la castaña hasta su viaje de fin de curso en forma de magníficas instantáneas llenas de vida y alegría.


Para terminar la noche, ellos, junto a sus profesores se fueron de cena y mientras, los padres volvimos a casa casi sin poder hablar, más que nada, por el nudo que llevábamos en la garganta. Esta mañana, mientras dormían, los teléfonos han echado humo, las mamás somos así, no podemos resistirnos a compartir nuestras emociones. Este “hasta siempre” nos ha dejado muy buen sabor de boca y creo que pasarán años para que otro evento parecido pueda superarlo. ¡Felicidades, chicos! ¡El futuro es vuestro!

4 comentarios:

MªJosé dijo...

que emotiva entrada, te has quedado a gusto, y no es parqa menos, a la mia le queda un añito para acabar primaria y creo que también me pasará lo mismo, a ella me parece que más, porque lleva con su clase desde la guardería y todos se quieren mucho son muy buenos amigos, a ver que pasará.
le deseo lo mejor a tús hijos, ya verás que contento viene de la eso, se echará más amiguetes alguna amiga especial y esas cosillas, que se hacen grandes y nosotras no queremos jajajajajajjaa.
besoss guapaa
feliz domingo amiga

Savia dijo...

Me alegro que lo puedas haber vivido con tanta ilusión, hay otros que no tienen tanta suerte, pués se trata el tema con vulgaridad, pues los padres no son personas gratas para el centro, aunque el sentimiento es mutuo, que diferentes son los mundos estando tan cerca unos de otros.

Mª Victoria dijo...

Como entiendo tu emoción, yo todavía la tengo,y en tu caso además por partida doble y el mismo día, eso tiene que ser como un huracán de adrenalina.
Se nos están haciendo mayores, espero que Dios ayude a estos cuatro tesoros a seguir el camino correcto, aunque yo creo que de momento, van por él.
Besos.

♥Alicia dijo...

Mi querida amiga qué hermoso post, colmado de amor por tu pequeño que vas dandote cuenta que empieza a romper el cascarón. ¡Cuánta emoción!!
Imagino que está de vacaciones, disfrutando de un merecido descanso hasta setiembre.
Especialmente rezaré por tu "niño" para que nuestro Señor lo conduzca siempre por caminos bendecidos.
Un abrazote desde Argentina y
besotes y felicitaciones para tu pequeño, para tí y flia.
Te quiero amiga.